¿Qué es el eje intestino-piel?
La piel y el intestino están en constante comunicación a través de lo que hoy conocemos como el eje intestino-piel, aun que los problemas de salud intestinal pueden manifestarse de mil formas, la piel suele ser el reflejo perfecto de lo que pasa por dentro.
Quizá no suene muy atractivo, pero en el intestino está el 70% de nuestro sistema inmune, ahí es donde absorbemos nutrientes, procesamos hormonas y enzimas detox, combatimos patógenos y producimos neurotransmisores. Por eso es clave cuidar la digestión si queremos sentirnos bien y, claro, que nuestra piel esté fabulosa a cualquier edad.
Casi nadie se acuerda del intestino en el día a día. ¿Te has fijado que cuando la digestión va de maravilla ni te acuerdas de ella?. La mayoría no le damos a la salud intestinal la atención que merece hasta que aparecen los primeros problemas.
Y es que el intestino no trabaja solo: es todo un ecosistema, alberga billones de bacterias y microbios que forman el microbioma intestinal, Este microbioma mantiene el equilibrio de todo el cuerpo, pero si se desajusta, afecta gravemente a otros órganos, sobre todo a la piel. Cuando hay algún problema intestinal —como inflamación, permeabilidad o mala digestión—, la piel suele ser la primera en dar la voz de alarma.
De hecho, cada vez hay más estudios que asocian una piel sana con un intestino saludable. La ciencia ya ha encontrado una relación directa entre el bienestar intestinal y temáticas como envejecer más pronto, piel opaca, acné, rosácea, eczema entre otros. Por eso me apasiona tanto hablar de la conexión intestino-piel.
La evidencia demuestra que si el intestino se inflama, la piel también. Un estudio de 2017 reveló que las personas con rosácea tienen más probabilidades de sufrir enfermedades gastrointestinales, y otra investigación de 2012 encontró que los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal suelen presentar lesiones y brotes en la piel. Por eso es tan importante empezar desde dentro: cuando cuidas tu intestino, tu piel expresará el balance como ningun skin care ni makeup pueden replicar.
Los síntomas en la piel a los que debes prestar atención
Aunque no siempre es fácil conectar lo que le pasa a tu piel con lo que pasa en tu estómago, hay señales típicas que delatan un desequilibrio intestinal: Desde acné, salpullidos, brotes y rojeces, hasta resequedad, inflamación o una piel que tiende a envejecer más rápido, mancharse, perder firmeza etc.
La piel es el reflejo perfecto de lo que ocurre dentro del cuerpo. Si la notas irritada, inflamada o congestionada, hay muchas posibilidades de que tu intestino lo esté también. La piel es el órgano más grande que tenemos; es una de las vías principales que usa el cuerpo para eliminar toxinas y desechos, y nuestra primera línea de defensa contra bacterias y patógenos dañinos. Casi todas las condiciones de la piel están conectadas con la salud digestiva, aunque descubrir al 100% si tu problema actual viene de ahí puede ser un poco complicado. A veces la relación es súper obvia —por ejemplo, si tomas leche y te da indigestión, y al mismo tiempo te sale urticaria, Otras veces, notar el vínculo entre el intestino y tu problemática en la piel puede ser un poco más difícil de rastrear.
¿Qué son los probióticos?
Los probióticos son bacterias vivas que se consumen para ayudar a restaurar y equilibrar un microbioma intestinal que se ha salido de control. Los incluimos en nuestra dieta a través de alimentos y suplementos para apoyar al intestino, fortalecer las defensas y mejorar el bienestar general. Los estudios enfocados en prevenir y tratar enfermedades gastrointestinales (como el síndrome de intestino irritable) y problemas inflamatorios de la piel, como el eccema y la dermatitis, han mostrado resultados muy prometedores gracias al uso de probióticos.
Existen muchísimos tipos de probióticos con beneficios ya demostrados para la salud, y de muchos otros apenas estamos aprendiendo. Algunos de los más conocidos incluyen Lactobacillus, Bifidobacterium, Saccharomyces, Enterococcus, Streptococcus, Bacillus, Akkermansia y todas sus cepas y especies derivadas.
Cómo saber cuál es el más indicado para mis necesidades
Aquí está el secreto: no existe una fórmula mágica ni un perfil “perfecto” de probióticos que nos funcione a todos por igual. Por eso es súper importante elegir un probiótico que realmente se adapte a tus necesidades individuales. Lo mejor que puedes hacer es llevar una dieta equilibrada y comer alimentos fermentados ricos en probióticos, ya que contienen muchísimas especies y cepas diferentes.
Tomar un suplemento que solo tenga una cantidad enorme de una sola cepa es casi lo contrario a cuidar tu microbioma, es como un programa de inmigración forzada en el que ellos no pudieron intervenir. Lo ideal es comer alimentos integrales, apostar por los fermentados y, si quieres, complementarlo con un suplemento de amplio espectro, o sea que tengan varias cepas.
Prefiere frutas y verduras ricas en fibra, proteínas grasas saludables y alimentos lactofermentados (como el kéfir, el chucrut y el kimchi) para darle variedad a tus microbios y mantenerlos saludables.
¿Qué son los prebióticos y los postbióticos?
Los prebióticos son un tipo de fibra que sirve de alimento para las bacterias, ayudando a que las bacterias buenas de nuestro intestino se multipliquen. Se encuentran en muchísimos alimentos altos en fibra y son esenciales para tener un intestino sano y, por lo tanto, una piel sana.
Puedes encontrar prebióticos en cosas tan comunes como la cebolla, el ajo, los espárragos, la avena y las manzanas. Si intentas comer una buena variedad de frutas y verduras ricas en fibra todos los días, casi tienes asegurado el tema.
Al comer fibra a diario, los microbios de tu intestino la fermentan mientras se alimentan de ella. Este proceso crea unos compuestos antiinflamatorios llamados ácidos grasos de cadena corta, que son vitales para la salud de la piel, el metabolismo, el cerebro y el sistema inmune. .
Por otro lado, ‘postbióticos’ es un término relativamente nuevo. Se refiere a los compuestos bioactivos que producen las células probióticas y que benefician directamente a nuestro sistema inmune, estos compuestos siguen funcionando incluso cuando las células madre (los probióticos) ya no están vivas. Aunque esta área de investigación es muy nueva y sigue evolucionando, podemos aprovechar sus beneficios consumiendo alimentos fermentados, donde los probióticos y los postbióticos trabajan en perfecta sinergia para darle balance a nuestro intestino.
Llevar una dieta rica en fibra y nutrientes, además de cuidar tu bienestar mental y emocional, ayuda un montón a mejorar tanto el intestino como la piel.
Para quienes luchan contra el acné, la rosácea, el eczema, la psoriasis o el envejecimiento prematuro, nutrir el intestino puede hacer una diferencia enorme.
La ciencia demuestra que la salud intestinal y el estrés pueden dañar la barrera protectora antimicrobiana de la piel y empeorar cualquier problema que tengas o que estés tratando sanar sólo de forma externa.
¿Y los probióticos en crema o tópicos?
¿Realmente sirve de algo usar skin care con pre y post bióticos o fermentos? Hay cada vez más evidencia de que el microbioma de la piel —es decir, el ecosistema que vive en su superficie— juega un papel clave en la salud interna y externa.
Se calcula que en cada centímetro cuadrado de piel viven al menos un millón de bacterias, además de una variedad de hongos, virus e incluso ácaros, así que aplicar probióticos de forma tópica en tu rutina de belleza ayuda a restaurar, alimentar y fortalecer este ecosistema, que es la primera línea de defensa de tu sistema inmune.
La clave está en ir de adentro hacia afuera y enfocarte en tu alimentación.